Recupero este artículo escrito hace unos cuantos años, con motivo del centenario de la Revolución. La historia de una Alianza que se cimentó a lo largo de la Revolución entre dos dirigentes de la misma, que después de dirigirla y de ocupar la dirección de la Oposición de Izquierdas iban a correr la misma suerte....
A los 90 año de la Revolución rusa el movimiento obrero no puede
olvidar este asalto a los cielos. Una revolución donde se dieron cita
todas las corrientes existentes. Una revolución que sería la esperanza de
Europa, y al mismo tiempo una revolución que no podía alcanzar su cenit más que
con el triunfo de la revolución socialista en Europa, particularmente en
Alemania.
Como bien dice Victor Serge en el capítulo sobre Brest- Litovsk de
su obra sobre la revolución: “La revolución rusa se desarrolla en el plano
internacional. La autocracia se hunde en el momento en que los representantes
aliados preparan con la alta burguesía rusa y el alto mando una revolución de
palacio contra la camarilla del zar Nicolás que se había convertido en un
obstáculo serio para la continuación de la guerra. De su lado, los Imperios
centrales facilitan el retorno de Lenin y de los emigrados internacionalistas
en Rusia. El gobierno provisional se apoya en los aliados a los que prometen la
ejecución de los tratados. Es sobre la demanda urgente de los Aliados que
Kerenski desencadena la ofensiva de julio de 1917, punto de no retorno en la
crisis interna. Desde el día siguiente de la insurrección de Petrogrado, el II
Congreso de los Soviets rompe categóricamente con la política de guerra de los
aliados” [L’an I de la révolution russe].
La Revolución rusa nace de la I Guerra Mundial y había de dilucidarse en el
terreno Internacional. Los bolcheviques lo tuvieron claro desde el principio, sólo
el triunfo de la revolución en Europa podía llevar el socialismo al Imperio
de los Zares. Y desde el principio aparece la cuestión nacional como una
cuestión clave junto a la cuestión social. Por esto, desde el principio
los bolcheviques dan solución a dicho problema. Y el 2 de noviembre durante los
enfrentamientos victoriosos el gobierno de los Soviets, aceptando las tesis de
Lenin, promulgó la Declaración de los Derechos de los pueblos que
podemos resumir en los siguientes puntos: “Igualdad y soberanía de los
pueblos; Derechos de los pueblos a disponer de si mismos hasta separarse
para formar Estados independientes; Abolición de todos los privilegios
nacionales y religiosos; y el libre desarrollo de todas las minorías
nacionales o etnográficas” (Victor Serge).
Es lo que realizó Rakovsky, que a su vuelta a Ucrania( 1919), ya había
llegado a un acuerdo con Lenin sobre la “Cuestión nacional”. Más tarde, cuando
la crisis del partido ucraniano y su restitución por parte del secretariado del
PCR se enfrasca en la unificación del Partido. ¿Por qué Ucrania? ¿Por qué la
cuestión nacional?. Si seguimos a Serge vemos que Ucrania representaba mucho
para el Imperio zarista. Así antes de la Guerra este país era el país más rico,
y además se había convertido en el país de donde la Gran Rusia sacaba las
materias primeas como el carbón o el hierro entre otros. Y desde Ucrania se
veía con recelo todo el proceso de rusificación. Por esto mismo existía
un gran movimiento nacional que exigía la autonomía con respecto al
Imperio.
Los bolcheviques, mediante Rakovsky y Trotsky, en plena guerra civil son
prudentes y el mismo Trotsky escribía que “si no valía mejor para Ucrania no
ligar todavía formalmente su destino al de la Gran Rusia. Dicha prudencia era
igualmente necesaria en relación al joven nacionalismo ucraniano que debía
conducir a la necesidad de una federación con Rusia sobre la base de su propia
experiencia”. Pero esto no quitaba que Rakovsky viera la revolución en Ucrania
desde la perspectiva de la revolución europea.
Rakovsky como presidente de Ucrania se enfrenta a las tropas de los
“blancos”. Y será a partir de 1919, una vez creado el Ejército rojo que los
bolcheviques harán bascular la guerra civil de su lado en Ucrania. Una guerra
que Rakovsky no separaba del curso de la revolución. Esto es así ya que este
mismo año “los campesinos descontentos por las requisiciones de trigo... y por
la indiferencia y el desprecio con el que los dirigentes bolcheviques de
Ucrania tratan el sentimiento nacional ucraniano, se sublevan”. Rakovsky
después del primer fracaso en su balance ve que es indispensable contar con la
cuestión nacional. Al mismo resultado llega con él Lenin. Por consiguiente
llegan a un acuerdo de fondo, produciéndose un giro en la política bolchevique
en Ucrania. Rakovsky junto a Lenin “afirma el derecho al libre uso y desarrollo
de la cultura ucraniana y condena cualquier rusificación”. No se olvidan de las
demás cuestiones, y en Ucrania vinculan dicha cuestión a la cuestión campesina.
Rakovsky y la III Internacional
El 2 de marzo de 1919, Rakovsky es recibido en Moscú, en la Conferencia
socialista internacional, como delegado del Partido comunista rumano, como
delegado de la Federación blacánica y como delegado de los Tesnjaki
búlgaros. El día 3 se produjo un gran debate histórico: la necesidad de
fundar la III Internacional. Para Isaac Deutscher “la mayoría de los
delegados que se constituyeron en padres fundadores del Kominter no
representaban más que grupos de marxistas, situados en las esquinas y recodos
del movimiento europeo. Esto no habría tenido apenas importancia en una
situación verdaderamente revolucionaria pues, en tal situación, el grupo
extremista, por regla general, adquiere deprisa influencia y toma la
dirección”. Pero en 1919 a pesar ya de la derrota Alemana todavía la revolución
no se encontraba en retirada. No es la que creían ni Lenin, ni Trotsky ni por
supuesto Rakovsky. Ya que pensaban que la lucha por la “sociedad socialista”
exigía una organización unificada, común e internacional. Bujarin apoya la
resolución de Rakovsky.
¿Qué opinaba Trotsky, que no hizo más que una breve aparición en el
Congreso? Trotsky informó sobre su política militar- como jefe del Ejército
rojo-. Y como el bolchevismo Lenin y Rakovsky defiende la revolución europea ya
que si aquella triunfara desencadenaría la liberación al mismo tiempo de las
naciones colonizadas. Trotsky ya en esta época coloca el problema colonial.
¿Qué solución propone? Trotsky avanza la idea de una alianza entre la
revolución socialista y los pueblos colonizados de Oriente.
Lejos del sectarismo los bolcheviques al crear la III Internacional
se sienten herederos del espíritu revolucionario de Babeuf, Rosa Luxemburgo y
Karl Liebnknet. La revolución tendrá una prueba de fuego: la república de los
soviets en Hungría y en Baviera.
En aquella época Rakovsky y Trotsky (a la sazón dos de los cinco miembros
del comité ejecutivo de la III Internacional, junto a Lenin y Zinoviev)
son los artífices de la victoria del Ejército rojo en la guerra civil. A pesar
de todo no pierden de vista la política. Rakovsky es –como dice Pierre Broué-
uno de los “organizadores de la victoria”. Algo que olvidan los historiadores.
Es una labor de equipo. Trotsky no deja de escribirle y de explicarle lo que
significaba el Ejército rojo, cuya misión consistía en “integrar a los obreros
y campesinos en el poder de los soviets e impregnarlos de una conciencia
exclusivamente revolucionaria”. Ambos está convencidos de la primacía de la
política (Pierre Broué). Pensaban que una guerra civil sólo se
puede ganar bajos criterios políticos. El Ejército rojo surge de la
revolución, por lo que es imposible separar la guerra de la revolución. Es el
único Ejército donde el soldado es algo más, por utilizar las palabras de
Rakovsky, que firmaría el mismo Trotsky: “El Ejército rojo es el único ejército
donde el soldado no cesa de ser ciudadano, pues el Estado soviético es
el único Estado en el que toda oposición entre las tareas del ejército y los
intereses de toda la masa trabajadora es abolida. Mientras que, en el Ejército
rojo, la disciplina reposa sobre el hecho de que el soldado toma cada vez más
conciencia de sus derechos, la disciplina en los ejércitos capitalistas
burgueses está basada en la obediencia ciega a las órdenes de los jefes”.
Rakovsky veía el Ejército rojo como la cresta de la ola revolucionaria.
Por su parte Trotsky adivina el cambio que se estaba produciendo, ya que si
en Occidente la revolución fracasaba tanto en Hungria- con la derrota de los
soviets- como en Baviera, más allá de los Urales y de Siberia existía Asia.
Pero 1920 iba a cambiar el proceso tanto para Trotsky como para Rakovsky.
Es el año en el que se producen los debates secretos en el X Cogreso sobre
la guerra en Polonia. También es el año en el que Rakovsky y Trotsky hablan de
la “independencia” de Ucrania. En ambos debates intervendrá Stalin.
¿Exportar la revolución?
Al terminar la Guerra Civil Rakovsky es honrado con la amistad y la
confianza de Lenin. Pero nada más llegar la paz saltan las primeras “disputas
fraccionales” en el seno del Partido, disputas que no tienen nada que ver con
las posteriores, una vez que muriera Lenin. Para Lenin era posible pasar de la
violencia verbal a la admiración, sin guardar ningún tipo de rencor, y además
inspirarse en sus adversarios, sobre todo si aquellas eran “figuras de la
revolución” como Rakovsky.
Ya en 1919 se produce la discusión sobre Polonia. El 5 de agosto de 1919
Trotsky envía un memorando al Comité Central pidiendo un cambio radical en la
política internacional por parte de los bolcheviques. Hay que tener en cuenta
que la revolución había sido derrotada en Occidente y, por utilizar las
palabras de Bujarin, el Estado soviético salía de una guerra civil donde se
había producido la “desintegración del proletariado”. Es en dichas
circunstancias cuando se produce la discusión.
Al final de la Guerra civil el ejército blanco esperaba el golpe de gracia,
mientras las relaciones con Polonia se encontraban en el terreno de la
incertidumbre. El 16 de enero de 1920 se levanta el bloqueo de Rusia y como
consecuencia el Ejecutivo de los Soviets decreta la “abolición de la pena de
muerte” y la restricción de los poderes de la Checa. Sin embargo, Trotsky
informa de la posibilidad de que Pilsudski se estuviera preparando para la
guerra. A pesar de todo se inician las negociaciones de paz con Pilsudski a
pesar de que el Comisariado de Exteriores se opone mediante Litvinov, asistente
de Trotsky.
Finalmente Pilsudski rompe las negociaciones e invade Ucrania. El 1 de mayo
de 1920 Trotsky ordena al Ejército rojo la invasión de Polonia. Deutscher
relata la situación: “Por primera vez, los Bolcheviques apelaban no a la guerra
civil, sino a una guerra nacional. Lo que es seguro, es que, para ellos, era
una guerra contra “los propietarios y los capitalistas polacos”, una guerra
civil convertida en guerra nacional”.
Este acontecimiento pone a prueba la Revolución. Por un lado se destapa el
chovinismo patriótico, a pesar de lo cual Trotsky se esfuerza por reafirmar
las concepciones internacionalistas del Partido. La ofensiva sobre Polonia
desata profundas diferencias en el seno del Ejército rojo: “El Buró político,
inquieto, decide entonces unificar la conducta de guerra en Polonia en un
frente oeste dirigido por Toukatchevsky y constituir un frente en Crimea contra
Wrangler quien, escibe Lenin: “representa un peligro realmente enorme visto las
sublevaciones que estallan en particular en Kouban, luego en Siberia”. Stalin y
Iegorov, que manda el ejército en marcha hacia Lyov, al sur de Polonia, reciben
la orden de enviar urgentemente refuerzos a Toukhachevsky la primera división
de caballería y el 12º ejército, lo que prohibiría a Stalin tomar Lyov. Este
último rechaza por tanto firmar la orden de transferencia de las tropas
reclamadas por Toukhatchevsky, cuyo ejército se despliega sobre una extensión de
frente inquitante” [Jean-Jacques Marie, La guerre civile russe].
Trotsky por aquella época queda en minoría. Había propuesto la mediación de
Inglaterra y sus propuestas fueron rechazadas. Trotsky se somete a la decesión.
Sin embargo, se produce un hecho; los campesinos y obreros polacos reciben al
ejército rojo como un ejército invasor y la actitud de Stalin convierte la
derrota de Varsovia en desbandada que “entraña la captura de 40.000 soldados y
obliga a Moscú a firmar un armisticio”.
Trotsky saca sus conclusiones, pero en esta segunda parte de los
acontecimientos sobre Polonia Lenin coincide con Trotsky y abandona la fracción
de la guerra. Una conclusión sobresale que será acuñada en adelante por los
bolcheviques: “la Revolución no podía ni debía ser llevada a los países
extranjeros a punta de las bayonetas”. El sujeto político de la
revolución son las distintas clases obreras de todas las naciones, los
verdaderos agentes de la revolución.
Las batallas fraccionales
El Partido bolchevique en la etapa leninista nunca tuvo miedo a la
discusión ni al enfrentamiento, incluso aunque este fuera violento. Con la NEP
y después se produjeron divergencias importantes. La primera de ellas la cuestión
sindical, donde coincidieron por un lado Rakovsky y Trotsky, mientras que
detrás Lenín se encontraría el núcleo del Partido entre los que destacaba
Stalin. Una discusión enmarcada en el terreno de la NEP y de la sublevación
de Cronstat. Hay que tener en cuenta que la fracción bolchevique de los
sindicatos ya había rechazado las proposiciones de Trotsky. ¿Qué pensaba
Trotsky? “Trotsky deduce de la militarización del trabajo que los sindicatos
deben colaborar con el gobierno para restablecer la economía y construir la
economía planificada” [Jean- Jacques Marie, Lenine].
Pero lo que volvería a reunir a Lenin, Trotsky y Rakovsky sería la cuestión
nacional. Cuestión que llevaría a la gran alianza de cara al X Congreso del
PCR y que a pesar de la muerte de Lenin ya nunca volvería a disolverse entre
estos dos grandes revolucionarios de la vieja guardia bolchevique y que les
llevaría a una lucha frontal contra la casta burocrática.
Si seguimos la biografía de Rakovsky (escrita por Pierre Broué)
veremos que la cuestión nacional nunca abandonó la política bolchevique. Ya que
el Estado soviético, la URSS es la “unión en el territorio soviético de
entidades de origen nacional diferente”. Se presentaban dos soluciones: la
integración de las “nuevas repúblicas” o bien la formación de una nueva
unión. Para dilucidar el problema se crea una comisión especial para el
estudio de las “relaciones inter-republicanas”.
Dicha comisión adopta muy rápidamente las tesis de Stalin denominadas
“tesis sobre la autonomización. Pero como bien dice Pierre Broué dichas tesis
representaban el primer camino de la integración. Por dicha razón
Rakovsky acabará enfrentándose violentamente a Stalin. Pero Stalin a la sazón
dirigía el aparato al ser el Secretario General y en 1922 comienza a tomar
contactos en Ucrania con el objetivo de desalojar a Rakovsky de la presidencia.
Por su parte, Lenin que es informado pide una reunión con Rakovsky de la que
“sale convencido de la seriedad del asunto y de la necesidad de poner fin a la
empresa de Stalin. Lenin por fin comprende el “vínculo” entre la actitud de
Stalin sobre la cuestión nacional y el desarrollo de la burocracia. Mientras
tanto, Rakovsky plasma sus tesis en una carta dirigida al buró político. Es
una verdadera guerra al stalinismo.
Antes del XII Congreso (1923) todavía se iba a profundizar las diferencias
y afianzar la alianza. Lenin inicia su combate contra la burocracia,
ligándolo a la política de Stalin. Se forma el “bloque con Lenin”. El
primer conflicto se produce con respecto al Comercio Exterior. Pero lo que
realmente nos interesa en este trabajo es el segundo conflicto: la cuestión
georgiana que no solo cuestionaba a Stalin, sino al propio gobierno.
En 1921 la política de los “hechos cumplidos” lleva a Stalin- Ordjonidzé a
la ocupación de Georgia por parte del Ejército rojo. Los acontecimientos se
desarrollan según los principios chovinistas de Stalin. Lenin que salía de su
enfermedad escribe un artículo sobre la Inspección obrera y campesina. Pero
además en febrero de 1923 ya había encargado a un grupo de compañeros realizar
una encuesta. Y comienza un ataque directo a las posiciones chovinistas de
Stalin. Todo hace ver que Lenin en 1923 ya había tomado la decisión de
comprometerse en un combate contra Stalin, para lo que llega a una alianza con
Trotsky y Rakovsky. El mismo Trotsky en Mi Vida escribe: “Lenin no
preparaba solamente la eliminación de Stalin de su puesto de secretario
general; quería descalificarlo delante del partido...”.
En el XII Congreso, ante la ausencia de Lenin que se encontraba enfermo, el
que realiza la requisitoria es Rakovsky que cuestiona la política chovinista de
Stalin: “¿Vamos verdaderamente a obligar a los georgianos a aprender el ruso
como hacían los gendarmes del zar? ¿Vamos a enviar verdaderamente a los
chequistas para verificar que los no- Rusos aprenden el ruso? (..)
Estrechamente ligado con la conciencia nacional aparece este sentimiento de
igualdad del que habla Lenin en su carta. Y, del hecho de siglos de dominación
zarista, las nacionalidades realizan de nuevo la experiencia de este
sentimiento de igualdad, de manera más profunda y más fuerte de lo que pensamos
(...)”.
Rakovsky vuelva a los clásicos para criticar el chovinismo gran ruso y
reenvía al prefacio de Engels de La guerra civil en Francia para
cuestionar la burocracia del Partido. Es en esta época que Rakovsky escribe un
verdadero Manifiesto comunista de los bolchevique.
Javier Méndez-Vigo

No hay comentarios:
Publicar un comentario